El Departamento de Cultura de la Municipalidad de Panguipulli manifiesta su más profundo rechazo y condena enérgica ante el cobarde acto de vandalismo ocurrido a un costado de la Plaza Bernardo O’Higgins, donde desconocidos arrancaron el ejemplar de laurel plantado el año pasado.

Este no era solo un árbol, era un símbolo de unión y respeto. Su plantación se llevó a cabo durante la celebración del Wetripantu, en una ceremonia solemne que contó con la presencia de autoridades ancestrales y comunales. Esta iniciativa, nacida desde el Departamento de Cultura, representaba el compromiso de la comunidad con la biodiversidad y el reconocimiento de nuestras raíces.
Puntos clave sobre este lamentable hecho
Agresión al patrimonio: atacar un espacio público es atacar la identidad y el esfuerzo de todos los vecinos.
Falta de respeto cultural: este acto vulnera el valor espiritual de la ceremonia realizada por nuestras autoridades tradicionales.
Daño ambiental: la pérdida de especies nativas en nuestra zona urbana afecta directamente el entorno que buscamos proteger.
Instamos a toda la comunidad a ser guardianes de nuestro entorno. No permitiremos que el desprecio de unos pocos opaque las acciones que buscan embellecer y dar sentido cultural a nuestra comuna.






